NUESTRO PADRE JESÚS DE LA SENTNECIA ANTE EL INDULTO A BARRABÁS
Autor de las imágenes.- Todas las imágenes que forman este misterio de la semana santa de Hellín salieron de la gubia del imaginero Víctor García Villagordo.
Fecha de ejecución.- Víctor García Villagordo talla todas las imágenes que forman este misterio en el año 2003
Técnica.- La imagen del Señor de la Sentencia es una imagen de bulto, tallada y policromada en madera; quedando oculta bajo las ropas con las que es presentada a la devoción de los fieles, al igual que la imagen de Barrabás, es una imagen de bulto, redonda, tallada y policromada en madera. Mietras el resto del misterio son imágenes de vestir, que tienen tallada la cabeza, las manos y los píes y sin tallar el resto del cuerpo, quedando oculto bajo las ropas con las que son presentadas en la Semana Santa.
Cofradía.- Cofradía de la Sentencia
Fecha de fundación.- 1999
Templo de culto.- Museo de Semana Santa y Tamborada "Rafael Sánchez Hortelano"
Templo de salida procesional.- Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.
Jornada de procesión.- Tarde noche del Jueves Santo.
Localidad.- Hellín (Albacete)
Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:
«¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».
Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
«No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».
Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:
«¿A cuál de los dos queréis que os suelte?».
Ellos dijeron:
«A Barrabás».
Pilato les preguntó:
«¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».
Contestaron todos:
«Sea crucificado».
Pilato insistió:
«Pues, ¿qué mal ha hecho?».
Pero ellos gritaban más fuerte:
«¡Sea crucificado!».
Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:
«Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!».
Todo el pueblo contestó:
«¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».
Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
Mateo 27, 15 - 26

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